Los tiempos de la PNF – Limitando el tamaño de la familia

Cuando las parejas limitan el tamaño de sus familias, su intensión es quedarse con el número de hijos que ya tienen y no contemplan buscar un embarazo en el futuro. A veces los esposos se encuentran en situaciones que claramente les requieren evitar el embarazo permanentemente. Por ejemplo, cuando un futuro embarazo pone en riesgo la vida de la madre, la pareja tiene una razón legítima para limitar el tamaño de su familia, independientemente del número de hijos que tenga. Las razones para limitar el tamaño de la familia no son siempre tan evidentes. Requieren discernimiento. Los esposos deben discernir esto juntos y ante Dios, con una conciencia bien formada. Existe un delicado equilibrio entre la generosidad al servicio de la vida y la paternidad responsable. Las parejas que ponen frente a Dios esta decisión, con frecuencia experimentan la necesidad de revaluarla periódicamente. Es decir, de discernir si todavía entienden que lo mejor para ellos es quedarse con los hijos que ya tienen. Por eso, los esposos, deben tener razones serias para limitar el tamaño de la familia definitivamente.

En estos casos las personas tienen razones legítimas para limitar el tamaño de sus familias. No tienen razones para impedir la vida con anticonceptivos, la esterilización ni el aborto.

Con el método natural, los matrimonios que se ven en la necesidad de limitar el tamaño de su familia, pueden evitar el embarazo hasta que terminen los años de fertilidad de la mujer con la llegada de la menopausia. Los esposos que se encuentren en esta situación buscarán utilizar las normas más conservadoras y probablemente se abstendrán más días en el ciclo que aquellos que están posponiendo el embarazo. Cuando los esposos han recibido una instrucción adecuada y han experimentado los beneficios de los métodos naturales, tanto en la búsqueda de embarazo como cuando necesitaron espaciar los nacimientos, el método natural se presenta como la única manera legítima de evitar el embarazo permanentemente. La clave es tanto la confianza en el método natural como el compromiso con que se lleva el mismo. Cuando una pareja conoce su fertilidad y tiene razones serias para evitar el embarazo, no teme un embarazo no planificado porque limita sus encuentros matrimoniales a los períodos infértiles. Para las parejas que tienen razones serias para limitar el tamaño de su familia, la abstinencia se convierte en un instrumento que les ayuda a lograr su objetivo.

La decisión de tener un hijo o evitar el embarazo es una muy importante que no puede tomarse a la ligera. A la hora de tomar esta decisión, las parejas deben identificar en qué etapa de la planificación familiar se encuentran. Una vez identifican en qué etapa se encuentran, el método natural se convierte en el instrumento con el cual planifican su familia. Finalmente es importante que las parejas revisen sus decisiones periódicamente y disciernan si éstas continúan reflejando la voluntad de Dios para ellos. O si por el contrario, Dios les llama a pasar a una de las otras etapas. De este modo, los esposos se aseguran que la planificación de sus familias está basada en decisiones verdaderamente libres y responsables.