«Mi hermana tiene tres hijos pequeños. Se estaba cuidando con los métodos naturales. Hace unos meses, a causa de una operación y del consejo de un sacerdote, estuvo considerando hacerse una ligación. No la realizó porque, en el fondo, su conciencia le decía que no estaba bien.
Ella está pasando por problemas económicos. No tiene una casa donde vivir, va de casa en casa, y también tiene una deuda que pagar. Por tal motivo, tienen que trabajar tanto su esposo como ella y aún así no tienen una situación económica muy buena.

El problema es que ha quedado embarazada y ha entrado en una depresión muy grande. Ella tiene una gran angustia, no sólo por la parte económica, sino por el cuidado de sus hijos ya que no puede dejar de trabajar. Le duele ver que cada vez le dedicará menos tiempo a sus otros hijos, además le preocupa la idea de seguir teniendo más bebés. Me preocupa que posterior al parto ella tome la decisión de ligarse. ¿Qué puedo aconsejarle para que no lo haga y acepte la voluntad de Dios? ¿Sería permitido una ligación o el uso de métodos anticonceptivos en una situación como ésta?» L.C., Bolivia

Respuesta: Hay algunos puntos que creo es importante no perder de vista mientras trata de ayudar a su hermana. He aquí algunas consideraciones basadas en la enseñanza de la Iglesia.

  1. Su hermana realmente está en una situación difícil y es importante hacerle ver que usted comprende y no ignora sus sufrimientos y angustias. Cuando la otra persona no se siente comprendida puede tomar una actitud defensiva o simplemente cerrarse a cualquier cosa que queramos decirle, aún si estamos diciendo la verdad.
  2. La enseñanza de la Iglesia es clara respecto a la ligadura de trompas o cualquier método que no sea natural para evitar embarazos: Hay que excluir igualmente, como esterización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer; (Humanae Vitae n. 14). Esta verdad es válida aún cuando la pareja se encuentre en circunstancias difíciles: …no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, …, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social (Humanae Vitae n. 14). Si su hermana ha sentido en su conciencia que ligarse las trompas no es algo bueno, le aseguro que es la voz de Dios que le está hablando en su interior. Es a Dios a quien tiene que escuchar. Dios nos habla en la conciencia y nos habla por medio de su Iglesia. Es claro que el sacerdote que ella consultó no le está diciendo lo que la Iglesia enseña, aunque tenga las mejores intenciones de ayudarla.
  3. Algunas personas que encuentran muy difícil ser fieles al Evangelio en ciertas situaciones necesitan algo más que escuchar la verdad, necesitan apoyo de otras personas, una mano amiga y no sólo alguien que les diga lo que tienen que hacer. En este sentido, le recomiendo pensar si hay algo más concreto que pueda usted hacer por su hermana, además de hablar con ella sobre estas cosas. Tal vez no sólo usted, sino también la familia pueda apoyarlos de alguna manera: ayudarlos a encontrar una casa, prestarles un lugar para vivir por un tiempo, darles una pequeña ayuda económica, o simple- mente estar más tiempo con ellos para que no se sientan solos en esta situación.
  4. Haga oración por ellos. La intercesión hecha con fe tiene un gran poder, y más si se acompaña con sacrificios. Sólo Dios puede tocar el corazón de una persona y sólo Él puede darnos la gracia de ser fieles al Evangelio. Pida a Dios con fe que dé esta gracia a su hermana y cuñado. No se olvide de pedir la intercesión de María Santísima. Si usted pertenece a un grupo de oración puede también solicitar ayuda espiritual.

Algunas ideas que convendría platicar con su hermana son las siguientes:
La situación en que se encuentran ella y su esposo, por difícil que sea, es pasajera y no de por vida. Con la ayuda de Dios y tomando buenas decisiones las cosas se van a ir acomodando para su bien.

• Este es un momento en el que ellos pueden crecer como pareja. Las dificultades en la vida son permitidas por Dios para nuestro bien. En cada cruz hay algo que podemos aprender y una o varias virtudes que podemos desarrollar. Además, cada cruz viene con una gracia especial para sobrellevarla. Dialogar sobre las dificultades y enfrentarlas juntos fortalecerá́ su relación de esposos.

• Es importante identificar bien cuál es el problema, y una cosa que hay que creer firmemente es que el problema no son los hijos ni el bebé que viene en camino. Por lo que usted me dice, creo que hay problemas reales que tal vez ya estaban allí y que la venida del nuevo bebé ha hecho más evidentes. Por ejemplo, las dificultades económicas y el problema que tienen de vivienda son cosas que de cualquier manera necesitan atención y solución, independientemente del número de hijos. Tal vez ellos no han abordado como pareja estas situaciones o hasta ahora no han hecho un plan juntos para ver cómo enfrentar los problemas a corto, mediano y largo plazo. En esta área es bueno considerar algunas posibles medidas, como renegociar la deuda que tienen, revisar cómo están gastando su dinero y ver si hay gastos que se pueden reducir o evitar, buscar entre familiares y amigos alguien que pudiera rentarles una casa por un precio módico, pedir un poco de ayuda económica a los familiares de ambos lados, etc.

• La esterilización sólo sería una falsa salida, ya que no resolvería las dificultades económicas que ellos tienen. Aún si hay razones serias para no embarazarse por el momento, siempre está el recurso del método natural. Otro problema que pudieran tener es que no conocen suficientemente el método sintotérmico, que científicamente está comprobado que sí funciona. En este caso parte de la solución sería el ayudarlos a informarse bien sobre la PNF, pero es importante recurrir a personas cualificadas, ya que a veces gente tiene ideas erróneas de la PNF, como pensar que el ritmo es el único método natural. Si ellos no estaban buscando un embarazo hay que ver por qué sucedió, si fue debido al desconocimiento del método o si fue falta de disciplina. En ocasiones los esposos no se comprometen mucho con la abstinencia hasta que tienen razones muy serias para hacerlo.

• Hay que hablar de la esperanza cristiana. No estamos solos en ninguna tribulación, Dios está con nosotros. La Palabra de Dios presenta a los hijos como una bendición y esto hay que creerlo de todo corazón. Con cada hijo vienen abundantes bendiciones y la Providencia no abandonará a los esposos que quieran ser fieles a su vocación y fieles al Evangelio. Dios es Padre Providente. Jesús nos enseña esto y nos pide no preocuparnos por qué vamos a comer o vestir mañana, Cristo nos pide buscar primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura. Esta es una gran verdad, no es sólo una idea piadosa para sacarnos de la realidad, no son palabras que se lleva el viento, es Palabra de Dios y Su palabra siempre se cumple, Dios no miente. Si ellos hacen lo que está en sus manos para buscar el Reino de Dios y establecerlo en su familia, lo que significa que le dan a Dios el primer lugar en su casa y viven de acuerdo con su voluntad, ellos cuentan con la promesa de Jesús. Ahora es un momento difícil, pero éste no es el fin de la historia, ahora puede que todo parezca oscuro y sin salida, pero la historia aún no se acaba, hay que esperar y ver qué Dios hace y creer que Él va a actuar. El demonio tratará de hacerles creer que Dios los ha abandonado y que de nada sirve ser fieles a la enseñanza de la Iglesia, que esto sólo les acarreará más problemas. Esterilizarse sería como decir: “puesto que Dios nos ha fallado, resolvamos nosotros el problema a nuestra manera”. “Dichoso el hombre que confía en el Señor”, dice la Escritura; que su esperanza sea más grande que sus problemas, porque ciertamente es más grande el poder de Dios.

• Aun cuando parece que un hijo más viene a quitarles algo de atención a los hijos que ya tienen, un hermano es una gran bendición. Si los padres educan a los hijos según el plan de Dios, ellos mismos les ayudarán cuidándose unos a otros. Conforme los hijos mayores van creciendo pueden ir cooperando más en el cuidado de los más pequeños.